Bibliotecas públicas buscan recuperar el esplendor de antaño

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Hace algunos años, las bibliotecas públicas eran el lugar de estudio más importante en México, sin embargo, con la llegada de internet la forma de investigar cambió y cada vez son menos visitadas.

Los jóvenes encontraron en las nuevas tecnologías la comodidad y rapidez para buscar información, pues de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo 11 de cada 100 mexicanos van a una biblioteca.

Suri López es bibliotecaria en la Ciudad de México desde hace casi 20 años y aún recuerda cuando la salas estaban llenas.

Mucha gente tramitaba su credencial para llevar un libro a casa y las filas eran largas para fotocopiar los textos, pero hoy la historia es diferente, expresó.

Dijo que en el tiempo que lleva desempeñando esta labor, ha visto disminuir hasta en un 70 por ciento la afluencia en estos lugares y algunos sólo ocupan el espacio para realizar sus actividades desde su computadora.

Ante este panorama, es necesario que las bibliotecas vuelvan a ser los puntos de encuentro más importante, donde se recupere la comunicación entre las personas y se conviertan en espacios de fomento a la cultura, consideró Suri López.

El reto más grande al que se enfrentan los bibliotecarios en estos tiempos es atraer a los jóvenes, puesto que actualmente a quienes reciben con más frecuencia son los adultos de entre 30 y 59, así como las personas de la tercera edad.

Suri ama ser bibliotecaria y su anhelo más grande es que las bibliotecas públicas del país prevalezcan por muchos años más, por eso confía en que puedan transformarse para que vuelvan a ser un importante centro de reunión.

También señaló que así como ella lo hace, es importante trabajar de manera conjunta con otras instituciones para promover el hábito de lectura y, sobre todo, que se realice en las bibliotecas públicas.

Olvidados por las nuevas generaciones

Diccionarios de la Real Academia Española, así como especializados en arte, alimentos, matemáticas, construcción y mexicanismos están perfectamente acomodados en una biblioteca pública de la colonia Condesa, en la capital mexicana, y al pasar la mano sobre ellos un poco de polvo se queda entre los dedos.

Al recorrer los anaqueles, ejemplares con pastas un poco maltratadas por el paso del tiempo y otros más nuevos esperan que un lector llegue al lugar y los abra una vez más, pues sus hojas no han sentido la luz en una larga temporada.

Tampoco parecen haber sido abiertas en mucho tiempo las enciclopedias del mar, de la vida animal, música, salud; ejemplares de la Constitución de 1917 y libros de ciencia, tecnología, biología y arte.

Las obras que parecen tener menos polvo son las de Gabriel García Márquez, Julio Cortazar, Fernando del Pazo, Isabel Allende, ya que los libros de literatura nunca pasan de moda y son de los más buscados en las bibliotecas públicas.

El área infantil es de las más visitadas, pues los pequeños, quienes son acompañados por sus padres, son enviados por los profesores de las escuelas.

El sitio, donde pueden encontrar mesas y sillas a su tamaño, los espera para que se deleiten con historias como Caperucita Roja, El Gato salvaje, A la orilla del viento, El oso y guardabosques o simplemente realizar algunas de las actividades didácticas.

Por otra parte, las salas del área para estudiantes de educación básica, media superior y superior están completamente solas en la Biblioteca Publica José Manuel Othón, de la delegación Miguel Hidalgo.

Mientras que en la biblioteca de la Condesa se puede apreciar a una persona leyendo, otra permanece sentado mirando fijamente su computadora y una más aparenta estar meditando.

Cabe destacar que las bibliotecas públicas también cuentan con un área de cómputo, la cual es muy frecuentada por la población.

La bibliotecaria capitalina Suri López expresó su preocupación por la disminución de los visitantes y comentó que para volverlos a atraer se pueden desarrollar obras de teatro, círculos de lectura, la hora del cuento, minitalleres de escritura y actividades que sean atractivas.

La tarea para preservar estos lugares, que fueron de gran relevancia, es de toda la sociedad, sobre todo para fomentar en las nuevas generaciones el hábito de acudir a las bibliotecas públicas, de lo contrario están destinadas a desaparecer, opinó.

Fuente: Notimex.