Chacchoben, sitio arqueológico para conocer más de la cultura maya

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Chetumal, Junio de 2018 (Notimex).- La zona arqueológica Chacchoben, ubicada en Chetumal, es un asentamiento maya que deleita a los visitantes con tres majestuosas pirámides, templos de uso ceremonial, y extenso entorno natural.

Las ruinas datan del periodo clásico maya, entre el año 200 y 300 después de Cristo, y se puede llegar a ellas desde otros destinos como Bacalar, Mahahual o Chemala, para completar una experiencia de naturaleza y aventura.

Chacchoben, “lugar del maíz colorado”, abrió oficialmente al público en 2002, luego de más de una década de trabajados de restauración por parte de especialistas y miembros del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para que se pudieran admirar los avances y hallazgos.

Los visitantes recorren un camino circular que incluyen tres pirámides restauradas, aunque aún continúan los trabajos de exploración y podrían abrirse más áreas al público en el futuro, explicó Diana García Reyes, guía de turistas certificada por la Secretaría de Turismo (Sectur).

Se cree que dichas construcciones tuvieron un uso ceremonial, aunque no se trata de tumbas como en otras ciudades mayas. Son completamente sólidas y están alineadas con puntos cardinales, conocidos en la cultura maya como puntos cósmicos.

En una de estas tres pirámides se puede observar la perfección del pensamiento maya durante el equinoccio de primavera: en el cenit, el sol posa exactamente sobre la cúspide de la construcción, ofreciendo un espectáculo único.

“Se tiene la teoría de que los mayas creían que los dioses venían de las montañas, por eso sus construcciones eran elevadas, semejantes a ellas, y de gran altura para alcanzar el cielo”, relata la guía.

La construcción más alta que se alberga en esta zona arqueológica mide 22 metros y la más grande pudo tener en su momento 108 metros de ancho, 112 de largo y 10 de altura, en la cual aún se puede ver una inscripción jeroglífica.

“Todas las ruinas en todo México están en el interior debido a que las costeras son vulnerables al daño causado por los huracanes, por lo que los mayas establecieron sus ciudades lejos del océano”, explica la orientadora.

En este caso, la costa más cercada a Chacchoben es Mahahual, donde el puerto Costa Maya recibe a cruceros provenientes de Estados Unidos, principalmente.

Se trata de un pueblo pequeño que vive de la pesca y del turismo en sus temporadas altas; atrae a los visitantes por su agua cristalina, idónea para practicar snorkeling y dejarse encantar por sus arrecifes.

Una de las grandes ventajas que el público encontrará en Chacchoben es que la mayor parte de su vegetación se ha conservado, por lo que a diferencia de otras zonas arqueológicas de la entidad, se tendrá una sensación más fresca y evitará las malas jugadas del sol.

Aunque tampoco se puede ir tan confiado, pues la misma vegetación permite que habiten diversas especies animales e insectos, de manera que se deberá tener cuidado para no pisar algún hormiguero o hasta un alacrán.

También se sugiere llevar zapato deportivo para caminar en lugares irregulares de la zona y repelente para espantar los mosquitos.

El recorrido es de aproximadamente una hora y posteriormente el visitante puede visitar los atractivos de alrededor, incluyendo La Laguna de Bacalar para admirar sus diferentes tonalidades de azul.

García Reyes compartió que Chacchoben permite a los turistas nacionales acercarse más a la cultura maya y sentirse orgullosos de sus raíces; mientras que los extranjeros pueden adentrarse en las maravillas mexicanas.

Además, difundir las zona arqueológica ayuda al crecimiento y desarrollo de la población que habita en los alrededores. “Cuando hay procesos de excavación, por ejemplo, los arqueólogos ocupan a la comunidad para los trabajos de limpieza, dándoles la oportunidad de tener un empleo por meses e incluso años”, concluyó.

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