Derroche y opacidad financiera, aspectos que permearon precampañas

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Cd. de México (11 febrero 2018).- Después de 60 días, 11.1 millones de spots y un gasto de al menos 29.5 millones de pesos, el ganador de las precampañas de 2018 podría ser Yuawi López, el niño huichol que canta el jingle de Movimiento naranja.

Las precampañas llegan a su fin, y los principales saldos son la simulación, la ocurrencia y el descontón.

Los actos de precampaña, que legalmente tendrían como objetivo obtener el respaldo de afiliados y simpatizantes para ser postulado como candidato, fueron en realidad actos de campaña abiertos a toda la ciudadanía.

PRI y PAN lograron que el INE avalara la aparición de sus precandidatos en sus spots, a pesar de los antecedentes judiciales que reservaban esos espacios sólo a aquellos precandidatos que participaran en contiendas internas reales. Y Morena consiguió mantener al aire un spot en el que se promocionaba a "ya sabes quién".

En un país donde el 82 por ciento de la población está poco o nada satisfecha con la democracia y sólo el 9 por ciento confía en los partidos políticos (Latinobarómetro, 2017), los presidenciables aprovecharon estos 60 días para darse a conocer entre la ciudadanía, hacer un primer recorrido nacional, tejer las alianzas con las que irán a la verdadera batalla y ensayar estrategias de descalificación del rival.

Irma Méndez de Hoyos, coordinadora nacional de la Red de Investigación de la Calidad de la Democracia en México, lo resume así: lo que empieza mal termina mal.

"El primer problema fue la simulación. Empezamos violando la ley; se permitió que precandidatos únicos hicieran precampaña, a pesar de que no había un proceso interno, hicieron uso de los medios de comunicación, y eso es un mal presagio", critica la también investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

La especialista lamenta que los precandidatos no hayan estado a la altura en cuanto a propuestas y contacto con la ciudadanía.

"Fueron precampañas desabridas, desangeladas, sin propuestas o con ocurrencias frente a los problemas que tenemos, lo más crítico es que en este periodo de precampañas los ciudadanos jugaron un papel muy secundario", advierte.

Derroche y opacidad

Otro aspecto que permeó en esta primera etapa del proceso fue la opacidad en el financiamiento de las precampañas.

Aunque a febrero de 2018 los nueve partidos nacionales han recibido aproximadamente mil 432 millones de pesos de financiamiento público (716 millones de financiamiento ordinario y 716 millones de financiamiento para las campañas), ha habido una divergencia entre sus gastos e ingresos reportados.

Al 8 de febrero, José Antonio Meade había reportado ingresos por 9 millones 765 mil pesos, y gastos por 13 millones 470 mil pesos.

Ricardo Anaya registró ingresos por 5 millones mil 176 pesos, y gastos por 12 millones 63 mil.

Y Andrés Manuel López Obrador reporta un balance exacto entre ingresos y gastos, por un monto de 3 millones 959 mil 591 pesos.

Pero los propios consejeros del INE desconfían de esos reportes.

"Todavía no estamos viendo un nivel de rendición de cuentas como el que sería deseable, hay mucha más actividad política en las calles que rendición de cuentas", declaró el consejero Ciro Murayama el pasado martes, "no estamos recibiendo la información, por ejemplo, de las encuestas que todos están manejando. Hay un déficit entre lo que reportan y lo que en realidad están haciendo".

Y ahora, la intercampaña

Tras un bombardeo de 11.1 millones de spots, transmitidos entre el 14 de diciembre y el 11 de febrero, las fuerzas políticas arriarán banderas a partir de mañana, y tendrán 46 días (la llamada "intercampaña") para reagruparse, evaluar su avance y afinar estrategias.

En este periodo (12 de febrero a 29 de marzo), se transmitirán 13.7 millones de spots de TV y radio, que originalmente debían destinarse a las autoridades electorales. Pero gracias a la reforma electoral de 2014, en este proceso los partidos utilizarán el 50 por ciento de la pauta, por lo que se repartirán 6.8 millones de spots entre las nueve fuerzas políticas.

En principio, los precandidatos no podrán aparecer en esos spots, por lo que servirán solamente para posicionar la marca de los partidos y coaliciones; no podrán realizar actos públicos ni llamar al voto. Pero podrán otorgar entrevistas y sostener reuniones privadas.

Los registros de los candidatos se realizarán la segunda semana de marzo, serán aprobados por el Consejo General del INE antes del 29 de ese mes y un día después iniciarán las campañas.

Fuente: Reforma.

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