El INE está saturado y rebasado

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Para los expertos en materia electoral el INE llega a las elecciones del 4 de junio saturado y rebasado.

Nicolás Loza, profesor-investigador en la Facultad de Estudios Latinoamericanos, considera que tras la reforma de 2014 el INE se convirtió en un gran coordinador de un Sistema Nacional de Elecciones, pero no ha aprovechado eficazmente sus nuevas facultades; al contrario, se ha llenado de tareas y no ha sabido delegar parte de sus operaciones en las autoridades electorales de los estados.

En opinión de Eduardo R. Huchim, ex consejero de Instituto Electoral del Distrito Federal, el talón de Aquiles del nuevo modelo es la fiscalización de los gastos de los partidos que, aunque incorporó algunas innovaciones para hacerlo más estricto, no ha impedido la entrada ilegal de dinero a las elecciones.

Sobrecarga

En 2014, tras la reforma político electoral surgida del Pacto por México, el Instituto Federal Electoral (IFE) se convirtió en el Instituto Nacional Electoral (INE), y los institutos estatales en Organismos Públicos Locales Electorales (Oples).

La reforma buscó quitar capacidad de intervención de los gobernadores en los procesos locales y convirtió al INE en la autoridad supervisora de las Oples, con capacidad para dictar lineamientos para el desarrollo de los procesos locales.

Se trata de un modelo híbrido, pues mantiene la existencia de las autoridades locales y del INE. Un modelo que, para el académico Nicolás Loza, aún no termina de cuajar.

"No hay modelo híbrido, se llamó así por corrección política; en realidad es un modelo de autoridades superpuestas. En los hechos, las elecciones locales están centralizadas por el INE. Por ejemplo, el PREP o conteo rápido es una atribución de la autoridad local. Si el Ople decide hacerlo, tiene que realizarlo bajo los lineamientos del INE, quien impone criterios de funcionamiento", resalta.

En el nuevo modelo, el INE tiene la facultad de atraer cualquier asunto, delegar tareas o reasumir, en cualquier momento, labores asignadas a algún Ople.

Autor de un estudio sobre la calidad de las elecciones en 2013, Loza considera que la facultad de atracción o intervención es un elemento que genera la percepción de desatención.

Durante las campañas de 2017, el PAN solicitó al INE atraer la elección del Estado de México, acusando la intervención del gobernador priista Eruviel Ávila.

El PRI pidió que atrajera el proceso en Veracruz, quejándose de la intromisión del gobernador panista Miguel Ángel Yunes.

En Nayarit, los consejeros del Ople solicitaron al INE organizar el conteo rápido. En Coahuila, el dirigente del PAN, Ricardo Anaya, solicitó la intervención parcial del INE ante el activismo de uno de los miembros del Ople a favor del PRI.

De esas peticiones el INE sólo aceptó organizar el Programa de Resultados Electorales Preliminares en Nayarit y Veracruz, y descartó intervenir en otros estados.

El catedrático de FLACSO dimensiona los riesgos de que el INE no haya atendido las solicitudes: si hay desconfianza en la entrega de resultados, el papel del INE se deteriora de cara al 2018, cuando se espera la elección más grande de la historia, pues concurrirán las federales y 30 procesos locales.

"Nada se compara a lo que sucederá en 2018; es el año en que más elecciones concurrentes habrá, 30 estados tendrán elecciones. Todos estos problemas se van a incrementar", asegura.

Simulación

La fiscalización de ingresos y gastos de partidos y candidatos de cada una de las elecciones estatales es otra de las tareas que ahora centraliza el INE. En estas elecciones, además, se está poniendo a prueba el sistema de fiscalización en tiempo real.

Pero, según Eduardo R. Huchim, el INE no ha podido cumplir con ese encargo.

"La fiscalización es el Talón de Aquiles", asegura, "el INE no ha podido desarrollar una metodología que permita ni siquiera acercarse al gasto real de las campañas. Por eso tenemos una simulación de la fiscalización, porque la fiscalización no es real".

Según los artículos 199 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y 22 del Reglamento Interior del INE, el encargado de los comicios tiene que "auditar con plena independencia técnica la documentación soporte, así como la contabilidad que presenten los partidos políticos".

Huchim advierte que los partidos están reportando lo que quieren y sólo una mínima parte de lo que gastan.

"La lógica de la fiscalización tiene que cambiar; actualmente, tiene como eje los informes de los partidos. Al cotejar lo que se observa en los mítines, se puede tener una aproximación al costo de cada uno. Sin embargo, los informes de los partidos son una ficción".

El especialista advierte, además, que el consejero que encabeza la Comisión de Fiscalización en este momento no genera confianza.

"Lamentablemente ahora la preside, para mí, uno de los consejeros menos idóneos, no sólo para la Comisión, sino para estar en el Consejo General, que es Enrique Andrade, el hermano de Virgilio Andrade, que no se diferencia mucho, pero creo que Virgilio es más inteligente", expresa.

Apenas el 24 de mayo, el INE presentó un informe sobre la fiscalización de los candidatos. De 3 mil 201 aspirantes en los cuatro estados, una tercera parte, mil 32 no había registrado ninguna operación en el sistema.

Huchim afirma que, en el Estado de México, el INE ha quedado rebasado al estar fiscalizando muchas cuentas sin concentrarse en quien se presume ha violado la ley.

"¿Cuál es el partido que más gasta en este momento?, el PRI. Pues ahí es donde debería concentrar el INE la fiscalización. ¿Para qué revisar con lupa al PES o al PT?", advierte.

El INE, agrega Huchim, debería trabajar mancomunadamente con la Fiscalía de Delitos Electorales (FEPADE) de la PGR para hacer efectiva la fiscalización.

Fuente: Reforma.