En la frontera, la Guardia Nacional debe ser vista y temida por los migrantes que intentan cruzar desde México

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Texas, Estados Unidos (13 abril 2018).- Observar e informar, éstas son las principales tareas de la Guardia Nacional en la frontera con México.

Uno de los 250 elementos dispuestos en Texas vigila durante la semana la zona de Río Grande con binoculares, un rifle M-4 colgando en su pecho, una pistola de 9 milímetros cerca de su pierna; sin embargo, no puede hacer uso de estas armas si no es en defensa propia.

El martes, este miembro de la fuerza de reserva -convocada por el Presidente Donald Trump para frenar el flujo de inmigrantes- vio una balsa sobre el río. De inmediato, contactó por radio a la Patrulla Fronteriza, sin poder intervenir de otro modo.

"Somos como un par de ojos y oídos extra", resumió un capitán de la Guardia Nacional en Texas, quien habló bajo el anonimato, pues muchos de ellos viven y trabajan en la frontera, y existe el temor de ser objetivos de contrabandistas vinculados con cárteles.

Por ello, los miembros de su equipo, y muchos otros ubicados en puestos de observación en el condado rural de Starr, en el Valle de Río Grande, deben enfocarse también en dos tareas aparentemente contradictorias: sobresalir y mezclarse.

En la frontera, la Guardia Nacional debe ser vista y temida por los migrantes que intentan cruzar desde México hacia Estados Unidos.

Por otro lado, en las calles de las ciudades al sur de Texas, su plan es ser irreconocibles. Se sientan en camionetas de civiles, no usan uniforme y pasan inadvertidos.

Muchas personas asocian su despliegue con disturbios, por lo tanto deben de suavizar su presencia, con el objetivo de calmar las críticas de los que defienden que su estancia es una militarización de la zona.

En Texas, la Guardia Nacional ya ha sido movilizada a la frontera anteriormente. En 2014, el entonces Gobernador Rick Perry envió mil elementos y su sucesor, Greg Abbott, mantuvo a algunos.

Para cuando el Presidente Trump ordenó un nuevo despliegue (en las últimas semanas), había al menos 100 personas en el puesto.

"Se integraron tan eficientemente que no se podía decir que estaban allí afuera. Si lo hacen de la misma manera, creo que es aceptable", comentó Pete Sáenz, Alcalde de la ciudad de Laredo, quien apoya la medida del Presidente.

Abbott anunció que el estado desplegaría más de mil efectivos en su frontera con México, que comprende poco más de mil 900 kilómetros. Trump dijo que espera un total máximo de 4 mil elementos a nivel nacional.

Por su parte, Jerry Brown, el Gobernador de California -estado demócrata y normalmente contrario a las medidas antiinmigrantes del Mandatario- se unió a Nuevo México y Arizona al anunciar que mandaría 400 efectivos.

Actualmente, su estado cuenta con 250 miembros de la Guardia Nacional en operaciones para evitar tráfico de drogas, armas y personas, 55 de ellos en la frontera.

En los primeros días del despliegue de esta fuerza de reserva un dato parece contrastar con la realidad.

Los rostros de los elementos movilizados para frustrar la inmigración ilegal son de hombres y mujeres de ascendencia mexicoestadounidense, cuyos parientes fueron migrantes.

"Cuando me llaman a cumplir con mi deber, soy texano y ayudo a los texanos, y estoy seguro de que la mayoría de las tropas sienten lo mismo", aseveró el capitán, que es hispano.

Fuente: The NYT News

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