Experto del INAH analiza posible accidente naval del S. XVIII en Campeche

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Los estudios que especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron a vestigios de una posible nave de guerra británica encallada en la Sonda de Campeche fueron presentados en el Cuarto Coloquio de Arqueología Histórica, que se realiza del 22 al 26 mayo en el Museo Nacional de Historia, de esta capital.

Los estudios realizados a armamentos, contenedores cerámicos y pertrechos navales del pecio Cañón de cañones, tienen como objetivo definir si se trata de los vestigios del accidente naval de la HMS Meleager, fragata de guerra británica naufragada en la Sonda de Campeche, en junio de 1801, durante la guerra anglo-española.

En un comunicado, el INAH explicó que las investigaciones se realizan a partir de análisis arqueométricos, estudios históricos y el uso de las nuevas tecnologías digitales para la documentación de artefactos.

Situado en la zona del Triángulo -complejo de cayos, arrecifes y bajos arenosos en el borde de la plataforma de la Sonda de Campeche, a 200 kilómetros al oeste de la península de Yucatán-, el navío fue descubierto en 1997 por investigadores de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH.

En el coloquio, el arqueólogo Josué T. Guzmán Torres explicó que el sitio Cañón de cañones se denomina así por la notable cantidad de piezas de artillería que se han encontrado y en la zona más profunda del área en cuestión se localizaron seis piezas de artillería naval británica, barras de hierro, cerámica y trozos de vidrio, que conforman, junto con otros objetos, una unidad de cultura material.

“De acuerdo con las características de los materiales y el contexto del naufragio, así como la consulta de documentos históricos, se encontró que la HSM Meleager (fragata británica construida en 1785, armada con 32 cañones, que en junio de 1801, mientras recorría la Sonda de Campeche se perdió en el Triángulo y encalló cerca del cayo occidental) podría ser el pecio de Cañón de cañones”, apuntó.

El investigador de la SAS del INAH relató que en el Golfo de México, la ruta principal de toda la navegación del Atlántico hacia Veracruz pasaba por la Sonda de Campeche, justo al norte del Triángulo que era marcador vital en el itinerario de cabotaje hacia el puerto, ante la falta de una medición exacta en la navegación de esa época.

El arqueólogo recordó que en 1998 un cañón largo del pecio fue desconcrecionado y aunque no se pudieron hallar las marcas del fundidor o símbolos del monarca reinante que ordenó su elaboración, gracias a su diseño morfológico se determinó que pertenecía al patrón de fundición británico Armstrong-Frederick, establecido como estándar para el Ejército y la Marina de Gran Bretaña, en 1760.

Otras piezas de artillería analizadas fueron un par de carronadas (cañones cortos empotrados en bases movibles), artefactos desarrollados por la compañía escocesa Carron Ironworks, en 1778, utilizados por la Marina Real o Royal Navy como arma reglamentaria en sus unidades marítimas a partir de 1794.

Dispersas en un arrecife, también fueron halladas piezas de guarnición de mosquete, hechas de latón y de aleación de cobre. Se trata de una cantonera, (guarnición de base de culata) y un guardamonte (guardagatillo), elementos que fueron digitalizados y convertidos en modelos 3D para su investigación a detalle.

“En una de las caras inferiores de la cantonera se localizó el grabado de una flecha con tres trazos o “flecha ancha” británica (broad arrow mark), marca de origen que fue usada desde el siglo XVII en todos los bienes militares propiedad de la Corona inglesa”, reveló.

Otro elemento localizado fue una concreción calcárea sobre una munición de artillería rasa o redonda, la cual no sobrevivió al paso del tiempo y lo único que queda de ella es un registro gráfico, en el que se observa nuevamente el símbolo de propiedad de la Corona inglesa.

Asimismo, se localizó un pequeño cincho para ceñir barriles, de poco más de 30 centímetros de diámetro, hecho en una aleación de cobre, material que no producía chispas con la fricción, lo que supone perteneció a un tonel de pólvora.

Entre otros pertrechos navales hallados están unas barras de hierro con forma de prisma rectangular, que se colocaban en el fondo del navío como lastre para estabilizar la flotabilidad del buque; los lingotes localizados son similares a los usados en todos los barcos de la Royal Navy, a partir de 1778-1779.

Los materiales que forman parte del pecio indican un origen británico, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, relativos a momentos de las guerras anglo-españolas de 1796-1802 y 1804-1808. Su patrón de deposición y distribución a bordo dan una idea de la formación del yacimiento Cañón de cañones, con lo que se asume la tesis del naufragio, que implicó la pérdida total del barco.

Desafortunadamente —aseveró Guzmán Torres—, para la investigación del proceso de naufragio no se logró tener acceso a los documentos de la Corte Marcial formada a la tripulación de la Meleager, conservados en The National Archives, en Kew, suburbio de Londres, que deben contener detalladamente la relación del naufragio y las acciones empleadas durante el accidente naval.

Actualmente, se analizan elementos metálicos del pecio para determinar su composición y firma química, datos útiles para precisar el origen geográfico de los artefactos.

Fuente: Notimex.