Expertos revelan qué le ocurre al cerebro de un hijo cuando recibe continuamente gritos de sus padres

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Especialistas en psicología han recalcado que gritarles de forma continua a los hijos cuando son niños puede ocasionar un daño importante en su cerebro y en el desarrollo neurológico, lo que puede desencadenar en desequilibrios emocionales importantes.

“Por más que luego les pidamos perdón por haber perdido los nervios y les demostremos cariño, el daño está hecho. El acto de ‘gritar’ tiene una finalidad muy concreta en todas las especies, que es la de alertar de un peligro. Nuestro sistema de alarma se activa y se libera cortisol, esa hormona del estrés que tiene como finalidad poner las condiciones físicas y biológicas necesarias para huir o pelear”, señaló la experta en psicología Piedad González Hurtado.

Un estudio de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Michigan, publicado en la revista Child Development, detalló que el 42 y el 45 por ciento de los padres admitieron haber gritado e insultado a sus hijos, quienes a la postre demostraron problemas en su conducta -problemas en el estudio, mentiras a los padres, peleas en el colegio, entre otros- comparado con los niños que no habían recibido grito alguno.



“Quién ejerce la ardua tarea de educar puede sentirse en momentos determinados desbordado y perder el control, todos lo hemos sentido en algún momento. No podemos dramatizar si es puntual, pero hay que trabajar para tener estrategias alternativas a estos; y sobre todo hay que educar en el respeto y el ejemplo es una de las formas más coherentes de educar”, detalló la psicoterapeuta.

González Hurtado recomendó estas cuatro estrategias cuando estamos a punto de perder el control con los hijos:

  • Reconocer que gritar es perder el control es el primer paso para mejorar.
  • Detectar los pensamientos hostiles, lo que significa entender y tener paciencia con el niño.
  • Buscar la forma de canalizar la energía negativa hacia algo más productivo: realizar una actividad.
  • Si no puedes controlar tus emociones y siempre terminas gritando a los hijos, pedir ayuda psicológica.

“No existe una clave mágica que nos sirva en todas las situaciones y con todos los niños, pero existen cuestiones importantes a tener en cuenta tales como compartir nuestro tiempo con ellos, establecer órdenes coherentes y cumplirlas, identificarnos como figuras de apoyo incondicionales y favorecer que asuman aquellas responsabilidades que están a su alcance por su nivel de desarrollo”, señaló González Hurtado.

Con información de Diario ABC

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