La importancia de leer, buen propósito de Año Nuevo

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Por: Sara de Burgos

Meses atrás fui invitada a impartir un taller literario en una universidad de Mérida con el propósito de que los alumnos aprendieran habilidades de redacción, además de incrementar su conocimiento sobre las reglas de ortografía y, por supuesto, incluido, un conocimiento básico de Literatura, o por lo menos introducirlos y alentarlos en el mágico mundo de la lectura.

Muy emocionada con este nuevo proyecto me di a la tarea de preparar un plan básico para principiantes en estas áreas, de tal forma que desde el principio los alumnos no sintieran que la Literatura y todo lo que significa leer es aburrido o poco interesante.

En la primera reunión con los demás maestros de otros talleres nos dieron las listas de inscritos. En los talleres de salsa, teatro y portugués existían algunas dificultades debido a la cantidad de inscritos y se pensó en la posibilidad de nuevos horarios. Mi lista: solo seis inscritos.

No perdí la esperanza de obtener más alumnos con el tiempo o en el ajuste de los nuevos horarios. Dicen que la esperanza es lo último que muere.

En mi primer día del taller acudí emocionada, obtuve copias del material de lectura, me preparé para tener una interesante y amena hora y media y ofrecer a los asistentes un espacio en el que estuvieran a gusto, pero sobre todo que aprendieran. Mi primera lectura: El almohadón de plumas, de Horacio Quiroga.

Después de diez minutos de espera llegó mi primer participante, nos conocimos y decidimos esperar unos minutos más en lo que llegaban los demás. ¡Sorpresa! No llegó nadie. Solo éramos él y yo.

Es difícil o cero posible ofrecer un taller de literatura a una sola persona. Primero, porque no hay retroalimentación a la hora de leer los textos y las dinámicas están diseñadas para cinco o más personas.

Después de la desilusión de la primera vez, hablé con la persona encargada de la organización de los talleres y me dijo que no me preocupara, por ser el primer día había habido ciertos problemas de horarios y ajustes. Seguramente la próxima sesión vienen los demás, dijo.

La verdad es que no llegó nadie más y el taller se canceló por falta de asistencia. Mi respuesta a este acontecimiento me generó muchas preguntas, entre ellas esta: ¿por qué no hay interés en los talleres de Literatura? ¿Qué se necesita para que los jóvenes universitarios o de preparatoria se interesen por la lectura y aprendan a redactar bien? Finalmente les sirve para entregar buenas tareas y en el futuro a la hora de entregar proyectos y demás materiales.

Pueden ser muchos factores los que propicien la falta de asistencia. Sin embargo, los jóvenes hoy no quieren leer, aprender, saber más. No todos, pero sí muchos. ¿Cómo interesarlos en la lectura? ¿Es trabajo de la escuela? ¿En casa? Preguntas sin o con respuestas poco halagadoras.

Plantear una estrategia para iniciar en la Literatura a niños y jóvenes debe ser prioridad en las escuelas y en la casa. No es necesario mencionar los beneficios de la lectura, creo que eso se sabe de antemano. Un propósito de Año Nuevo en ese sentido no nos vendría nada mal.

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