Los Pinos en tiempos de Peña

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Cd. de México (2 de septiembre de 2018).- A mediados de su sexenio, al pie de la Calzada de los Presidentes, donde 13 de sus antecesores están inmortalizados en esculturas de bronce de 2.34 metros de altura, el Presidente Enrique Peña Nieto visualizaba el final de su mandato.

"Me tocaría estar frente a Lázaro Cárdenas...", solía decir a quienes invitaba a recorrer la residencia oficial, rematando con una frase enigmática: "...muy parecidos en ideales".

Ese paseo escultórico en forma de herradura, ubicado en el ala nororiente de Los Pinos, comienza con la figura metálica del general Cárdenas, quien creó la casa presidencial en 1935 en el Rancho La Hormiga, y concluiría con la de Peña Nieto, que está por instalarse.

Con Peña también se cerrará la tradición de que el Primer Mandatario viva en esta mansión de 127 mil 951 metros cuadrados, de los cuales están construidos 24 mil 917, y cuyo valor catastral total es de mil 653 millones 780 mil 102 pesos.

Aunque, contrario a otros Jefes de Estado que hicieron de Los Pinos su casa los siete días de la semana, el ex gobernador mexiquense sólo la habita cinco, pues prácticamente todos los viernes por la tarde un helicóptero lo recoge en el helipuerto de la Residencia Oficial y, en 16 minutos, lo deja en su casa del Club de Golf de Ixtapan de la Sal, para regresar el lunes temprano.

Él mismo ha platicado que esa residencia en el Estado de México es su verdadero hogar, al que generalmente viaja solo, o con algunos de sus hijos.

Su esposa Angélica Rivera divide su tiempo entre Los Pinos, su departamento de Miami o algún viaje. Lo mismo que sus tres hijas.

En las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón se podía visitar, previa cita, el interior de Los Pinos, aunque sin ingresar a las oficinas. Con Peña Nieto, desde diciembre de 2012, se cerró el acceso, e incluso la Calzada Molino del Rey -una especie de calle entre Alencastre y Parque Lira- fue delimitada por dos casetas de vigilancia. En la época de Ernesto Zedillo, los ciudadanos podrían recorrerla a pie.

El recorrido virtual por Los Pinos, creado en el sexenio de Fox, también fue cancelado. Aunque la página oficial de la administración 2000-2006 permanece abierto, la liga que lleva al recorrido virtual no funciona.

Los edificios centrales


Uno de los edificios más emblemáticos para el Presidente es la Casa Lázaro Cárdenas, denominada así porque fue la primera residencia que se construyó, en 1935, donde vivió él y su esposa Amalia Solórzano.

Peña Nieto instaló ahí, en el segundo piso, su despacho presidencial, al cual se llega después de cruzar un pasillo que tiene a sus costados dos salones: el Morelos, con una mesa en forma de herradura y dos televisiones planas al centro, donde recibe a funcionarios de otros países, directivos de empresas o realiza videoconferencias con sus homólogos. Y el salón Internacional, con dos sillones, dos libreros y cuadros de paisajes mexicanos, usado para encuentros más informales con visitantes internacionales.

Antes de subir a su oficina, luce en la pared un cuadro de casi tres metros de altura con la imagen de Morelos; al subir las escaleras, lo primero que aparece es una pintura de Peña Nieto, firmada por el pintor Carreño y obsequiada por su ex vocero David López. Su espacio de trabajo es sobrio: hay libros empastados, tres teléfonos, pinturas de diversos periodos de la historia de México, que estaban ahí cuando él llegó, y sobresalen algunas fotos de familia, entre ellas una de su padre cargándolo cuando era pequeño.

Junto está una antesala, con más fotografías familiares y, colocados en la pared, la espada y el sable entregados por las Fuerzas Armadas como su Jefe Supremo, en febrero del 2013. Parte del mobiliario se renovó en estos cinco años.

Al salir se pueden tomar dos caminos: uno llamado Paseo de la Democracia, donde están los bustos de José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín, Salvador Nava, Heberto Castillo, Manuel Clouthier, Carlos Castillo Peraza y Luis Donaldo Colosio; y otro que se dirige a la Puerta 2, que da a la Avenida Constituyentes, donde en ocasiones sale el Presidente o personajes cuya visita debe ser discreta.

La primer ruta conduce a la residencia que es símbolo de Los Pinos, la Casa Miguel Alemán, mandada a construir en 1947 por ese Presidente.

Ésta cuenta con dos niveles y el sótano. Al entrar, de lado izquierdo, impone la Biblioteca Vasconcelos, en cuyos estantes que abarcan tres paredes, de piso a techo, se ubican 2 mil 450 libros, decenas de ellos propiedad de Peña Nieto; incluso, ahí están aquellos que usó en la universidad, así como parte del centenar que le han regalado en los últimos cinco años.

En ese espacio recibe a Jefes de Estado, primeras damas o personajes de primer nivel. A un lado está otra oficina, que era usada como despacho presidencial por Felipe Calderón y que Peña utiliza poco. En una de sus paredes cuelga, enmarcada, su constancia como Presidente electo.

A esa casa entran los políticos allegados al priista, así como su familia y amigos de sus hijos.

En la planta baja también está la sala de la residencia y, a un costado, un comedor para 30 personas estilo francés del siglo XIX. A un costado se ubica la cocina, atendida por dos chefs.

En el segundo nivel, al que se puede llegar por una enorme escalera ubicada al centro o por elevador -afirman quienes han ingresado al lugar-, se ubican nueve habitaciones, asignadas a la pareja presidencial, a sus hijos y visitas. Hasta hace dos años había una sala con televisión y un futbolito.

Lo más "familiar" que se observa son fotos de la pareja presidencial con sus hijos, retratos de la Primera Dama sola o con Peña. Al interior de la casa, o en los jardines, corre libremente Koa, perro de Regina, la más pequeña de las hijas.

Muchas historias giran en torno al sótano de la residencia. Sin embargo, los funcionarios consultados afirman que desde Calderón se hizo una sala de cine y un área de juntas; en esta Administración se mantuvo el cine, pero la sala se modificó para convertirse en una "zona de esparcimiento", con futbolitos, una mesa de juego y un minibar.

En el gobierno de Calderón, la asesoría de Miguel Murguía Díaz para el anteproyecto ejecutivo sobre el sótano costó 241 mil pesos, sin embargo, la información está clasificada pues la Presidencia argumentó, ante una solicitud de información, que revelarla "pone en riesgo la vida y la seguridad de las personas, y con ello compromete la seguridad nacional".

En ocasiones, el Primer Mandatario corre en los jardines, los cuales están bajo la responsabilidad de 18 elementos del Estado Mayor Presidencial. La casa presidencial cuenta con una alberca, ubicada frente al helipuerto, pero no se usa.

Las remodelaciones

Los 12 Presidentes que han vivido en Los Pinos (Adolfo López Mateos fue el único que prefirió su domicilio particular, en el sexenio 1958-1964) ordenaron destinar millones de pesos del erario para construir o remodelar los inmuebles que se ubican al interior de Los Pinos, para que se ajusten a su gusto o necesidad. Y Peña Nieto no fue la excepción.

La Casa Miguel Alemán, usada por Calderón como oficinas para él y sus más cercanos colaboradores, fue acondicionada por Peña para que ahí vivieran sus hijos.

La llamada Cabaña 1, construida por Vicente Fox para vivir con su esposa Marta Sahagún, y que también funcionó como el hogar de Calderón, Peña Nieto la mandó renovar completamente en su interior para residir con su esposa. Incluso, relatan los empleados entrevistados, construyó un pequeño spa. Ahora se le conoce como Casa Uno.

La Cabaña 2, también edificada en la época foxista y usada por las Administraciones panistas como residencia de huéspedes, se acondicionó como oficina para la Primera Dama, donde labora una decena de personas.

A espaldas de la Residencia Alemán, en el 2014 se reconstruyó y amplió lo que se conocía como la Casa Anexa, y se le denominó Casa Miguel de la Madrid. El mexiquense ordenó construir ahí un nuevo Salón Presidentes, con cupo para 50 personas, el cual cuenta con un sistema parlamentario de 60 micrófonos. Ahí están las pinturas de los 13 ex Mandatarios federales, de la autoría de Armando Drechsler, J. Leanza, Froylán Ojeda, Albanés, Hartwig Ronhde y Dulce María Rivas. Aún está en proceso el retrato de Peña Nieto.

Ese espacio se ocupa para reuniones de gabinete, con gobernadores y legisladores. Anteriormente, el Salón Presidentes se ubicaba en la Casa Adolfo Ruiz Cortines, pero el espacio era limitado.

En la Casa Miguel de la Madrid, se construyó una habitación para el Presidente, así como un sótano, desde donde se maneja un "sistema de cómputo".

Otra de las construcciones de este sexenio fue el Edificio Bicentenario, donde se trasladaron la Oficina de la Presidencia, la Secretaría Particular, la Dirección General de Eventos Presidenciales y otras áreas gubernamentales. El edificio de cristal cuenta con estacionamiento, y es visible desde la avenida de los Constituyentes.

En un comparativo de fotografías de la Administración anterior, el inicio de ésta y los últimos dos años, se aprecian remodelaciones de diversos salones, cambio de persianas por cortinas, libreros, sillones o escritorios. Incluso, la Sala de Prensa también se renovó.

En la Calzada Molino del Rey se construyó un estudio de televisión, el cual ha sido utilizado por el Presidente en un par de ocasiones, y se abre para las conferencias del vocero, Eduardo Sánchez.

Sin embargo, para quienes preguntan a través del sistema de transparencia sobre los costos de las remodelaciones de Los Pinos ocurridas en este sexenio, la Presidencia siempre tiene la misma respuesta: "Después de una búsqueda exhaustiva no se encontró información al respecto". Incluso, se ha argumentado que Los Pinos no son una unidad ejecutora de gasto, por lo que no tiene asignada una partida.

La dependencia sí informó a Reforma que anualmente invierte 18 millones de pesos "por la conservación y mantenimiento" de la Residencia Oficial, a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.

También entregó un listado de compra de material para construcción, mobiliario, cortinas, macetas y demás equipo, así como pagos por el mantenimiento que realiza la Secretaría de Marina, lo que suma 88 millones de pesos, pero se refiere a las obras hechas en el sexenio de Felipe Calderón.

De la misma forma, es pública la información sobre lo que gastó la Presidencia en adecuaciones en Los Pinos en tiempos de Vicente Fox: 44 millones en la remodelación y adaptación de la Casa Miguel Alemán de uso habitacional a oficinas; 8 millones 617 mil en la Casa Anexa -ahora Casa Miguel de la Madrid-, y 8 millones en las Cabañas 1 y 2.

Pero de lo gastado en este sexenio no existe información, a pesar de que son evidentes los cambios.

Consienten al EMP


El Estado Mayor Presidencial no se quedó atrás en remodelaciones. Desde 2013, comenzó la modernización de su edificio administrativo conocido como Molino del Rey, catalogado como monumento histórico por el INAH. Elementos de la corporación afirman que mejoró el comedor, los dormitorios de los escoltas y la galería histórica, en la cual están los autos que usaron diversos Presidentes, como el Mercedes Benz de 1959 usado por López Mateos, así como pinturas y fotografías que relatan la historia de los guardias presidenciales, uniformes, armas, banderas y trofeos.

Sin embargo, también está cerrada al público, por lo que siempre luce vacía.

La remodelación se hizo desde la Glorieta de la Lealtad, puerta principal a la Residencial. Se cambió el águila de dos metros por una de cuatro, elaborada con cinco toneladas de acero -donado por Altos Hornos de México-.

La Calzada Molino del Rey -una calle amplia con jardines a los costados que sirve para ingresar a Los Pinos- también se modernizó: se cambiaron los cañones que estaban a la entrada y se repintaron, y se construyó un monumento en honor a los combatientes mexicanos de la Batalla del Molino del Rey de septiembre de 1847.

Otras oficinas que se arreglaron fue la subjefatura administrativa y los dormitorios de la Sección 9 del EMP, encargada de vigilar la Residencia.

Las casetas de Alencastre y Parque Lira también se remodelaron; incluso, se colocaron cámaras, arcos detectores y se reforzaron las medidas de seguridad.

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Entre octubre y noviembre próximos, la familia Peña Rivera deberá realizar su mudanza, pero no para liberar espacios al nuevo inquilino, como ha ocurrido en las últimas transiciones.

Andrés Manuel López Obrador ha dicho que abrirá las rejas de Los Pinos para el disfrute del pueblo, y que sus 60 hectáreas se convertirán en un centro cultural.

El Presidente electo no quiere vivir en la casa de sus antecesores, sino en su domicilio particular. Esa casa -decía AMLO en campaña- "está embrujada...".

Fuente: Reforma 

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