Miles de jóvenes no pueden cursar carrera universitaria

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Miles de estudiantes que terminan el bachillerato en este ciclo escolar tendrán amargas vacaciones de verano para ellos y sus papás porque interrumpirán sus estudios debido a que no lograron cupo en universidades públicas y carecen de recursos económicos para inscribirse en planteles privados.

La principal causa del problema es que la oferta de espacios educativos oficiales no crece al ritmo de la demanda, esta rebasa en mucho el espacio disponible. Esto se constata cada año en la Universidad Autónoma de Yucatán, que es la casa de estudios que concentra la mayoría de las solicitudes de ingreso a la enseñanza superior en Yucatán.

Esta vez poco más de 11,000 muchachos fueron rechazados en las escuelas de la UADY. A esa cifra se suman otros 1,700 que no alcanzaron cupo en el Instituto Tecnológico de Mérida, el cual es la segunda institución con mayor demanda.

Les siguen otros institutos tecnológicos que ofrecen carreras cortas en los campos de ciencias económicas, agropecuarias, tecnología y administración. Parte de estos se localizan en el interior del estado, donde hay menor oferta de enseñanza superior.

Este año el 75% de los bachilleres que intentaron ingresar a la UADY se quedaron fuera de esta. Cifras oficiales de esa casa de estudios indican que unos 14,900 bachilleres presentaron examen para alcanzar cupo en alguna de las 45 licenciaturas que ahí se ofrecen.

De ese total, 11,181 quedaron fuera porque sólo se tenía espacio para 3,719 estudiantes. Sólo se aceptó al 24.9% de los demandantes.

En la UADY las licenciaturas más solicitadas son las de Médico Cirujano (3,565 solicitudes de ingreso), Derecho (993), Enfermería (763) y Médico Veterinario Zootecnista (745).

Las de menor demanda son Ciencias de la Computación, Ingeniería de Software y Arqueología.

El ITM

Respecto al Instituto Tecnológico de Mérida, este sólo ofrece 12 carreras, cifra muy inferior a las 45 de la UADY.

La demanda también es notablemente inferior en ese plantel, unos 2,500 muchachos se inscribieron para el examen de admisión, realizado en mayo pasado. Sólo hubo espacio para unos 850 alumnos (34% de los solicitantes).

El ITM acostumbra realizar en noviembre otro examen de admisión para asignar lugares que no se llenaron o que quedaron vacantes por deserción u otras causas. Esa es nueva oportunidad para quienes no alcanzaron cupo en mayo pasado.

El Tecnológico de Mérida tiene unos 5,600 estudiantes repartidos en sus 12 licenciaturas. La mayoría de los jóvenes se concentra en las carreras de Ingeniería civil, Administración y Sistemas. A la cifra mencionada se agrega otro número menor de alumnos que cursa posgrados.

Ese instituto ofrece la opción de cursar en forma virtual la carrera de Administración, pero hay poca demanda de esta modalidad. Los matriculados son poco más de 60 estudiantes.

Las ingenierías que imparte el ITM son en las ramas Civil, Electrónica, Eléctrica, Industrial, Mecánica, Ambiental, Bioquímica, Biomédica, Gestión Empresarial, Sistemas Computacionales y Química. Esta última es la que tiene menor demanda.

En la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTM) prácticamente no hay sobredemanda en las 18 opciones de formación que ofrece en tres variantes: Técnico Superior Universitario, Ingenierías y Licenciaturas. Casi todos los bachilleres que presenta examen de admisión logro cupo, y hay especialidades en las que quedan espacios vacíos por falta de interés de los muchachos en elegirlas.

Otra alternativa es la recién inaugurada Universidad Politécnica de Yucatán, que abrió sus puertas en septiembre de 2016. En este caso hay espacio disponible. Ese plantel concluye esta semana su período de inscripción para estudiantes de nuevo ingreso.

Otras opciones para estudiar en planteles gratuitos son la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña” y la Escuela Normal Superior, pero en ambos casos la oferta de espacio es muy reducida. En el primer caso sólo se abre cupo para llenar un salón de clases de 35 alumnos, cantidad que es rebasada más de tres veces por los que aspiran a tener título de profesor.

En el segundo caso sólo se acepta al 20% de los demandantes.

El panorama ya citado deja tres caminos para los bachilleres que no lograron ingresar a escuelas oficiales. Una de ellas es perder un año y esperar la siguiente oportunidad para ingresar. Otra más es matricularse en colegios privados, lo cual implica un sacrificio económico familiar. La tercera es interrumpir la formación académica e incorporarse al mercado laboral.

Información: Hansel Vargas.

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