Mixtli vuelve a relinchar tras cruel trato

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Su nombre quiere decir “nube” en náhuatl. Quienes la rescataron la llamaron así porque flota entre la vida y la muerte después de una vida de trabajo y maltrato. Mixtli, como miles de yeguas, caballos, burros y mulas fue utilizada para recoger y transportar basura hasta que se desvaneció por el cansancio y no pudo volver a levantarse. Así fue encontrada: malherida, enferma, desnutrida y, al igual que la basura que cargaba, desechada.

El domingo 19 de agosto, autoridades de la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente del Estado de México (Propaem), la encontraron en un lienzo charro del municipio de Chimalhuacán. Fue abandonada cuando no pudo continuar su jornada, según las primeras investigaciones trabajó hasta el último momento.

“La yegua se desvaneció en la calle, hasta unas horas antes la traían trabajando. Se cayó y la fueron a dejar en un lienzo charro de Chimalhuacán. No sabemos cuál es su nombre original porque el maltratador la abandonó. Ha vivido una vida terrible y en este momento está flotando entre la vida y la muerte, se está debatiendo”, relató Emmanuel Pedraza Reyes, director general de Defensoría Animal A.C.

Esta organización recibió un reporte ciudadano sobre las condiciones en que se encontraba la yegua, interpuso la denuncia ante las autoridades de la Procuraduría mexiquense y colaboró en la búsqueda y ubicación del animal hasta que se logró su rescate y traslado a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde pasará en recuperación los próximos dos a tres meses de su vida.

Como una nube, la yegua Mixtli es ligera, tanto que a través de su pelaje rojizo es posible contarle las costillas, las vértebras lumbares, verle los huesos de la pelvis. Su médico de cabecera, José Luis Velázquez Ramírez, clínico, académico y cirujano de la UNAM, explicó en entrevista con EL UNIVERSAL que por el daño que tiene se sabe que durante años fue sometida al roce de un arnés inadecuado.

“Hemos recibido múltiples casos de animales desnutridos y maltratados. Mixtli, su principal problema era una herida en la región de la cruz de más de 30 centímetros de longitud y probablemente 15 a 20 centímetros de ancho que involucra músculos, una infección en el hueso y dañó ligamentos. Es un problema crónico, probablemente asociado a trauma múltiple en esa región y aunado a eso se le detectó que tosía, tiene problemas en un pulmón”, explicó.

A Mixtli no se le dio oportunidad de sanar porque sobre la herida se le volvía a colocar el arnés y se le obligaba a nuevas jornadas de trabajo. La lesión que se le generó en la parte más alta del lomo, la cruz, nunca se le atendió por lo cual se le infectó a un grado que hoy en día requiere una cirugía para raspar la infección, cortar el hueso y retirar todo el tejido necrótico o muerto que le quedó. El daño era tan serio que, cuando llegó al hospital, supuraba pus por litros.

“Si es un animal que jala una carreta sin los arneses adecuados, tiene un trauma de estarla lastimando continuamente”, agregó el médico.

Una semana después de haber sido rescatada, Mixtli se recupera lentamente; todos los días se le saca a pastar y caminar por las instalaciones de la facultad de Veterinaria para que se ejercite. Ha ganado algo de peso y ahora está en 180 kilos; una yegua de su complexión, talla y edad, 7 años aproximadamente, debería pesar 300 kilos, explican los especialistas.

Se le da forraje y una dieta especial para que se recupere. Aunque comía con ganas, explica Velázquez Ramírez, los primeros días se le notaba incómoda y con dolor después de alimentarse. Preocupados, los médicos le insertaron una sonda mediante la cual encontraron objetos extraños en el intestino que le impedían a la yegua evacuar correctamente. Se los extrajeron y la sorpresa fue mucha.

“Todo iba aparentemente bien hasta que a las 24 horas empezó a comer y empezó a revolcarse, se le puso una sonda y empezó a pasar heces con bolsas de plástico, cuerdas, hilos”, dijo.

“Normalmente en este tipo de caballos sus dietas son lo que pueden tomar del piso del lugar donde viven; en su necesidad de consumir van buscando algún plástico que tuvo comida o que es apetecible para ellos, se lo comen y se van acumulando estos materiales hasta que se consolida.

Con la colaboración de médicos externos, empresas y todo el equipo de residentes, especialistas y estudiantes de la facultad de Veterinaria a Mixtli se le está dando atención las 24 horas: se le limpian las heridas cada dos días, se le aplican antibióticos, inflamatorios, se le retira la pus, se le saca a pastar.

Aún con las donaciones que se han recibido, el costo de su recuperación y tratamiento supera los 50 mil pesos al mes. Podría permanecer entre dos y tres meses bajo observación y tratamiento médico puesto que se encuentra estable pero aún grave.

El siguiente paso, explicó su médico, es operarla para retirarle la infección del hueso, pero hay que esperar a que mejor su condición pulmonar, producto de un resfrío mal cuidado, para que pueda resistir la anestesia.

“Es un animal joven pero está muy descuidado. Está muy flaca, se le notan las costillas, está lacerada en diferentes áreas. Las lesiones que tiene son muy profundas. Creo que sí se puede recuperar totalmente. Hemos tenido otros casos, pero ella es el más grave que hemos tenido en años, en 10 o 15 años. El nivel de daño que tiene es muy grande”, relató.

Aunque el caso de Mixtli es muy grave no es el único, lamentaron los especialistas; puesto que por todo el país se repiten historias de caballos, yeguas, burros y mulas que son obligados a trabajar jalando carretones de basura en condiciones precarias.

“Se les trata como si fueran desechables. El équido trabaja hasta la muerte y come sólo lo suficiente para tener capacidad de levantarse. Los (caballos) carretoneros están casi todos muy mal en condición corporal. Son tratados peor que cosas porque a una cosa se le da más valor. Viven en sufrimiento absoluto y el día que se cae, lo levantan a golpes y, cuando ya no pueden volver a trabajar, los matan sin condiciones y los envían a rastros clandestinos. Es una vida muy miserable”, lamentó Emmanuel Pedraza Reyes, director general de Defensoría Animal A.C.

Estas condiciones implican alimentación insuficiente en cantidad y nutrientes, jornadas de más de 12 horas, que no se les da suficiente tiempo para descansar y reponerse, se les obliga a mover cargamentos de basura de más de 700 kilos, se les maltrata o fustiga con palos, tubos y látigos con punta para que continúen trabajando.

A estos animales de carga tampoco se les da mantenimiento que necesitan, lo que quiere decir que no se les ponen herraduras, no se les cortan los cascos y, lo más importante, se les pone a trabajar con arneses inadecuados elaborados artesanalmente en piel y madera, que les lastiman la piel y les generan heridas que no sanarán.

Aunque hay en todo el país, en la Zona Metropolitana del Valle de México se ha detectado el uso de caballos carretoneros en el corredor de municipios del Estado de México que colindan con la Ciudad de México: desde Nicolás Romero hasta La Paz; donde se registran más casos es en Nezahualcóyotl, Ecatepec y Chimalhuacán.

En 2015, el departamento de Medicina Cirugía y Zootecnia de Équidos de la facultad de veterinaria de la UNAM trabajó con el gobierno municipal de Neza para elaborar un estudio y posteriormente un programa para sustituir a los caballos de arrastre por motocicletas.

En entrevista, el jefe de este departamento, Marian Hernández Gil explicó que en ese entonces se analizaron las condiciones en que se encontraban mil caballos carretoneros, y sólo se encontró que 70 de ellos se encontraban en condiciones de maltrato por ignorancia y negligencia, principalmente, y en casi ningún caso por crueldad.

Ante esta situación lo que se necesita es, dijo, educar e informar a las personas que se dedican a la recolección de basura para aprendan, por ejemplo, a hacer arneses que no lastimen a los caballos, a hacer curaciones básicas y darles mantenimiento a los caballos; pero también sancionar la negligencia y la crueldad contra los animales.

“La mayoría de las personas que trabajan en este negocio es por autoempleo y su oportunidad de tener un ingreso económico, son personas que llegaron de otras regiones del país en busca de empleo. Una manera muy fácil de auto-emplearse es en la recolección de basura”, dijo.

“No puedo estar en un lugar exigiendo el bienestar de los animales si los niños tienen deficiencias nutricionales, no puedo estar exigiendo que los caballos tengan herraduras si los niños no tienen zapatos, o que se reduzca la vulnerabilidad de los animales si en los niños es alta”, agregó.

Fuente: El Universal

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