¿Quieres volverte rico? Prueba invirtiendo en ti mismo

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El consejo del hombre más rico por invertir en bolsa, Warren Buffett, para aquellos que no son expertos en esta actividad, es uno que le da a su viuda para cuando él muera. Se trata de invertir a largo plazo en un fondo cotizado que replique el comportamiento en bolsa del índice S&P 500, el cual refleja el comportamiento de las empresas más grandes de Estados Unidos.

Suena complicado pero en realidad no lo es tanto. Primero, ¿qué es un fondo cotizado? Es un fondo compuesto por varios “pedazos” de diversas empresas, el cual, cotiza en la bolsa como una acción y busca replicar un índice, es decir, un número que refleja la variación de valor de una serie de empresas.

Por ejemplo, en México existe el IPC (Índice de Precios y Cotizaciones), el cual refleja el aumento o disminución de valor de las 35 empresas mexicanas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). A su vez, el S&P 500 refleja el comportamiento de las 500 empresas más grandes de ese país. Y hay fondos cotizados que replican su comportamiento.

El oráculo de Omaha, como le apodan a Buffett, esencialmente recomienda que los inversionistas no expertos no se compliquen y compren estos fondos cotizados (Exchange Trade Funds, ETFs, en inglés) porque disminuyen el riesgo de quien los compra. ¿Qué tendría que pasar para que algo fuera mal con tu inversión? Que las 500 empresas de EU quebraran. Si compraras un ETF que replicara el IPC, las 35 empresas mexicanas tendrían que ir realmente muy mal para que pudieras perderlo todo.

La invención de los ETFs en la década de los 90 revolucionó la manera en la gente podía invertir en el mercado bursátil. El consejo de Buffett suena a oro molido para aquellos que no se dedican de lleno al mercado bursátil.

Sin embargo, este consejo puede ser superado por otro dado también por Buffett, conocido además por su frugalidad y su buen talante para aconsejar y es el de invertir lo más que puedas en ti mismo porque eres el mejor activo. Esta inversión, de hecho, reemplaza a todas las demás, asegura el multimillonario.

El consejo lo ha repetido desde hace varios años cuando concede entrevistas en medios y en una carta con motivo del aniversario de Forbes, Buffett desglosa bien sus razones y explica con su propio ejemplo: “Mejora cualquier cosa que sientas como una debilidad y hazlo ahora”.

A Buffett le daba terror hablar en público cuando era joven. Dice que no lo podía hacer, que no lo soportaba. Sin embargo, se decidió a enfrentarlo y tomó un curso de Dale Carnegie –un empresario y escritor estadounidense que se especializó en ofrecer cursos para hablar en público– que le costó 100 dólares, el cual, asegura, le cambió la vida.

“Tenía tanta confianza en mi nueva habilidad que le prepuse matrimonio a mi esposa a la mitad del curso. También me ayudó a vender acciones en Omaha, a pesar de tener 21 años y parecer más joven”, sostiene en la carta.

Lo que él dice es que nadie puede quitarte lo que tienes invertido en ti y esto puede aumentar tu potencial en 10%, 20% o 30%.

“La inflación no puede quitártelo y lo tendrás el resto de tu vida”, justifica. Un curso, capacitación, terapia, planeación a futuro, cualquier cosa que signifique invertir en ti para mejorar quién eres lo vale, y no sólo eso, sino que en un futuro te puede hacer ganar más.

Al respecto, también se ha pronunciado Robert Kiyosaki, uno de los gurús más famosos de finanzas personales y autor de Padre rico, padre pobre, entre otros títulos que se han convertido en best sellers. Él asegura que nadie llega al lugar que puede alcanzar en lo que sea que se quiera hacer, sin realizar una inversión en sí mismo. El primer paso, asegura, no se trata de dinero sino de tiempo.

“Todos tenemos el mismo tiempo cada día, todo depende de cómo lo estemos usando”, asegura. El primer paso para invertir en sí mismo, asegura Kiyosaki, es dedicarle tiempo para lograr la independencia personal y financiera.

Kiyosaki se ha dedicado mucho a escribir sobre este tema, incluso tiene un libro sobre el “flujo de caja” (cash flow, en inglés), el cual es la clave de la libertad financiera.

Por ejemplo, explica Kiyosaki, si inviertes 25 mil en un nuevo negocio de alimentos gourmet y recibes 400 por mes en ingresos netos, esos 400 son tu flujo de efectivo. Si pagas 20 mil para comprar una propiedad, cuyo alquiler es de 100 mil, y después de pagar la hipoteca y los gastos de operación, recaudas 100 dólares al mes, esos 100 son tu flujo de efectivo.

“Es dinero que va directo a tu bolsillo y es importante porque la independencia financiera significa libertad”, asegura.

Ahora bien, si tener dinero en el bolsillo significa independencia financiera y esta significa libertad, ¿Cómo lograrlo? Los especialistas en finanzas personales de distintas latitudes sostienen diversos caminos que varían en realidad muy poco, pero que todos coinciden con una cosa: Es necesario separar de nuestros ingresos una parte y dedicarlos a las inversiones.

Ya sea en bolsa o invertir en un negocio. Prácticamente esos son los dos caminos hacia la riqueza que han seguido todos aquellos multimillonarios que ya llegaron ahí.

Invertir a largo plazo

La lista de multimillonarios de Forbes es bastante ilustrativa. El número uno, Jeff Bezos, fundó Amazon; Bill Gates, Microsoft; Warren Buffett, empezó desde cero invirtiendo en bolsa y se convirtió en el mayor multimillonario por este medio. La lista sigue incluyendo a creadores de empresas o inversionistas. Nadie se hizo rico ahorrando dinero nada más.

Suena muy lejos escuchar estos nombres, sin embargo, independientemente de si tu sueldo es mucho o poco, es posible empezar a invertir en ti mismo primero, y una de las formas más efectivas es la recomendada por George S. Clason, un empresario estadounidense que escribió El hombre más rico de Babilonia, uno de los libros más famosos de finanzas personales, el cual se trata de pagarse a sí mismo primero. Lo que él recomienda es, antes de pagar cualquier otro compromiso, separar no menos de la décima parte de tus ingresos, e inviértela para que el dinero crezca. El libro fue escrito en los años 20 y su vigencia sigue intacta.

Por supuesto, se lee más sencillo de lo que realmente es. Seguramente casi todos nosotros pagamos primero los compromisos financieros y después dedicamos lo que nos sobra después de eso a ahorrar. Claro que es muy difícil que sobre algo. Por fortuna, hay un método que ha probado eficacia en este sentido: el de automatizar. Se trata de hacer que tu banco te separe una parte de tus ingresos (o que lo hagas por cualquier otro método) para que lo ahorres y vivas con lo que te sobra. De hecho, es mucho más sencillo que llevar un presupuesto.

Es un hecho que automatizar es sólo una parte. Luego viene la de invertir ese dinero –la otra debe quedarse líquida para poder responder a una emergencia, pero en un instrumento que permita librar la inflación– en algún instrumento que lo haga crecer, ya sea en acciones o fondos de inversión, por ejemplo.

Fuente: El Universal

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