Siete usos para un teléfono o tableta vieja

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La innovación tecnológica en los últimos años recibió un impulso sin precedentes. El ritmo con el que las marcas de tecnología desarrollan y liberan en el mercado nuevos dispositivos hace que la demanda por tener lo último en tecnología sea muy común. Esto ha posibilitado que tecnologías en principio caras, complejas y orientadas a un público determinado, sean baratas, sencillas y fácilmente utilizables en la vida cotidiana.

Cada cierto tiempo se presenta un nuevo y mejor dispositivo. Cada cierto tiempo compramos un nuevo dispositivo. Este constante desarrollo tecnológico, que busca en un ámbito de competencia superar con creces las aportaciones de las empresas rivales para acaparar la atención de los consumidores, sumado a la lógica del mercado y su creada necesidad de consumo, genera una lógica permanente de actualización y recambio de los aparatos eléctricos y electrónicos que consumimos.

Los desarrollos, las nuevas capacidades, las nuevas características, las nuevas funciones y los nuevos modelos, sumando las nuevas facilidades para adquirir estos productos y la mayor accesibilidad a ellos por la disminución de los costos y la oferta constante, hacen que nuestros gadgets se tornen obsoletos con mayor rapidez y cambiemos de dispositivos con mucha mayor frecuencia.

El consumo masivo de todo tipo de dispositivos y la consecuente idea de deshacernos de lo viejo derivó en la generación de basura electrónica, que en ocasiones contiene sustancias químicas tóxicas y metales pesados y, al mismo tiempo, materiales valiosos como oro, plata, platino o cobre.

Cuando llega el momento de cambiar alguno de nuestros dispositivos móviles, siempre surge la duda de qué hacer con el viejo. Por un lado no queremos desecharlo por completo y generar más basura tecnológica; y muchas veces no es que nuestro dispositivo esté completamente obsoleto sino que simplemente se adquirió uno más nuevo.

En este caso se cuenta con pocas opciones para decidir qué hacer con un teléfono inteligente o una tableta electrónica que ya usaremos. Podríamos ser consumidores responsables que busque donarlo a algún programa ambientalista que recicle los elementos y así evitar la generación de basura electrónica. También lo podemos vender.

Si ninguna de las dos opciones es suficiente se puede apostar por darle una segunda vida a un dispositivo viejo y entregarle un nuevo propósito. Estas son 7 opciones a considerar según popularmechanics.com.

1. El nuevo control de la casa

El que ya no tengamos que tener nuestro smartphone con nosotros todo el tiempo como antes no implica que no se pueda quedar en casa y convertirse en un control del hogar. Existen diferentes aplicaciones que logran conectarse con los aparatos dentro de la casa. Un Smartphone que ya no está en uso podría conectarse con nuestro hogar a través de la red wifi. Además no importa que la batería ya no le dure tanto, porque se puede quedar conectado. Para ello usa apps como Net Thermostast o Philips hue.

2. Mejora la seguridad en el hogar

Los teléfonos inteligentes y las tabletas electrónicas viejas pueden convertirse en una cámara que vigile el interior del hogar de manera remota y con acceso desde cualquier parte del planeta. Hay muchas aplicaciones que te permiten hacer esto, e incluso incluyen opciones como detectores de movimiento y alertas remotas, claro estas opciones llevan en ocasiones a costos extras. Para ello puedes fiarte de la app llamada “Alfred”.

3. Usar una tableta como una pantalla extra

Las tabletas, ya sean con sistema iOS o Android, pueden ser utilizadas como un monitor extra para la computadora, aunque algunas de las aplicaciones que permiten esto cuestan dinero. Tener una pantalla extra para la computadora es muy útil de diferentes maneras y el costo de las aplicaciones será inferior al de otro monitor.

4. Un marco digital de fotografías

Los marcos digitales ya no están tan de moda como alguna vez estuvieron, pero eso no impide que se pueda tener una app que ayude a transformar el viejo gadget en uno marco para exhibir las mejores fotos.

5. Para leer

No importa el tipo de teléfono móvil o de tableta electrónica con la que se cuente, siempre es posible ocuparlo única y exclusivamente para la lectura. Existen aplicaciones como Kobo o la de Amazon que permiten tener acceso a toda una librería. Pero los libros no son el único tipo de lectura que se puede hacer. También se pueden utilizar para ponerse al día con todos los artículos web que no fueron leídos durante el día, gracias a aplicaciones como Pocket o Instapaper.

6. Una Rocola

Además de todo el archivo musical que se puede depositar en un dispositivo que ya no ocupe memoria para otro propósito distinto al de albergar nuestra selección musical predilecta, existe una infinidad de servicios musicales vía streaming. Si además se cuenta con unas bocinas a las cuales conectarlas, ya sea por Bluetooth o con un cable, el uso estará más que justificado.

7. Donarlo

Tal vez uno de los segundos usos más comunes de cualquier dispositivo sea el de un segundo uso sin necesidad de venderlo. Tal vez a algún amigo que no tenga ese dispositivo y lo necesite o algún niño o niña conocido o de la familia. En este último caso, la mayoría de los dispositivos tienen la posibilidad de cambiarle algunas configuraciones con la finalidad de hacerlo lo más seguro posible para el uso de los chicos. iOS tiene una larga lista de controles parentales que se pueden utilizar para bloquear un iPhone o iPad y hacer que sea fácil para los niños, y se puede encontrar abriendo la Configuración, a continuación, tocando General y Restricciones. En el caso de Android es un poco más complicado. En tabletas, la mejor opción es crear un perfil restringido a través de la opción Usuarios en Configuración. Pero en los teléfonos es mejor utilizar una opción de terceros como Kids Zone.

Fuente: El Economista.