Transformación del sur meridano

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Hace décadas el llamado “sur profundo” de Mérida se caracterizaba por un rezago que contrastaba con el norte de la capital. Su mejoramiento era lento, sufría de pobreza, pandillerismo, desintegración social y escasez de infraestructura y servicios públicos.

Nadie quería invertir ahí. Era casi impensable construir fraccionamientos, establecer restaurantes, abrir tiendas de autoservicio o poner un cine.

Hoy día el panorama es distinto en esa amplia zona. Esto es gracias a inversiones en infraestructura y servicios sociales por parte del Ayuntamiento, en particular en los últimos años. Hay nuevas avenidas y calles que rompieron la incomunicación con el resto de la capital y alentaron la actividad comercial en ellas.

La construcción de una sede cultural, un cine, centro social, parques e instalaciones deportivas aumentó la convivencia y el desarrollo humano de las familias del rumbo.

Ese cambio de imagen propició que empresarios voltearan la vista hacia esa la zona, entre ellos propietarios de cadenas comerciales que antaño consideraban impensable establecerse ahí. Vecinos del rumbo con espíritu emprendedor también aprovecharon las nuevas circunstancias y abrieron pequeños negocios propios.

Lo anterior induce a que otros más a no perder oportunidades que ahora se abren en esa parte de Mérida. Gente con capital invierte ahora para tomar ventaja de sus competidores. El ritmo de crecimiento y transformación que se observa en construcción de viviendas, surgimiento de conjuntos comerciales y aparición de una oferta de servicios que durante mucho tiempo careció el sur meridano.

Esto hace que familias ya no tengan que ir al Centro Histórico o el norte de la ciudad en busca de esos satisfactores.

Metamorfosis en marcha

La gran transformación comenzó, ahora esta crecerá. Uno de los puntos para constatarlo es la calle 86 que va del muro del aeropuerto hasta el Periferico.

Ese largo tramo, mejorado por el Ayuntamiento con inversión de unos $8.7 millones, se convirtió en corredor comercial y detonante de mejoras en las colonias que la flanquean. En esa arteria subió el precio de casas y terrenos y hay movimiento día y noche. Esa arteria registra intenso tráfico de bicicletas, motocicletas, triciclos, mototaxis, automóviles, camiones de carga y vehículos para pasajeros.

Terrenos baldíos se transforman en pequeños locales en renta. Además surgió una pequeña plaza comercial de dos niveles y unos 50 espacios denominada “Santos sur”. El lugar tiene además un teatro, una cancha de usos múltiples y una terraza superior con mesas y sillas para comer y convivir. La tienda ancla es una sucursal de la cadena Casa Santos Lugo, enfocada a los segmentos de panadería y repostería.

En las 35 esquinas que abarca la calle 86 hay transformación económica. Ya se instalaron ahí tiendas de las cadenas Dunosusa, Willys, Maxicarnes, Farmacias Similares y un comercializadora de carnes frías. También se estableció una empresa que produce agua purificada y ofrece autoservicio.

Publicidad en inglés

El sur ofrece además servicios de farmacia, consulta médica y laboratorio clínico. A esto se añaden pollerías, fruterías, papelerías, tiendas de materiales para construcción e incluso tintorerías. Abundan los establecimientos de comida y surgen comercios con nombres en inglés.

Hay además peluquerías, refaccionarias para automóviles, bicicletas y motocicletas así como venta y servicio de telefonía celular. En la lista también figuran molinos y tortillerías, agencias de cerveza, taller mecánico, lavado de automóviles y venta de vidrios y aluminio.

Ese interés comercial y de servicios hizo que viejas casas del rumbo fueran acondicionadas o se les construyera un local comercial con cortina metálica para abrir un changarro. Terrenos abandonados lucen ahora con albañiles levantando pequeños conjuntos de viviendas o nuevos locales para comercios.

Hay quienes consideran que esa transformación derivará en nuevos asentamientos humanos por parte de familias de mayores recursos económicos, lo que a su vez atraerá más inversiones para atender la demanda de servicios.

Se pronostica que en un futuro el flujo ya no será sólo de personas del sur yendo a trabajar, estudiar o divertirse al norte sino también veremos habitantes de este sector visitando esa parte de la ciudad.

El sur ya no genera indiferencia, ahora hay interés por lo que ocurre ahí.

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