Utilizan desperdicio de mango para producir celulosa bacteriana

#

México, Julio (Notimex).- La estudiante del doctorado en ciencias en procesos biotecnológicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Mayra García, trabaja con el desperdicio del mango para transformarlo en celulosa bacteriana, un biomaterial de gran pureza con aplicaciones potenciales en salud.

Una vez que los microorganismos consumen la fruta, producen una capa de celulosa que podría ser útil para el sector salud, pues el material es biocompatible, no tóxico y económico.

“El proyecto consiste en crear un medio de cultivo para una bacteria a partir del desperdicio de mango, con lo que se reduce alrededor de 65 por ciento el costo de producción de este biopolímero: la celulosa bacteriana”, explicó.

Dijo que la idea de utilizar el mango para producir celulosa bacteriana surgió a raíz de observar la problemática de esta fruta y su desperdicio, además, se observó que la cantidad de azúcar que posee era ideal para alimentar a la bacteria.

La celulosa tiene distintos usos, pues al ser un material de alta pureza puede emplearse en el sector salud, además, tiene alta capacidad de retención de fluidos y podría usarse para tratamientos en la piel, comentó en entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Su alta permeabilidad permite que en heridas cutáneas ayude a la regeneración o cicatrización, o como recubrimiento en úlceras de pie diabético, por ejemplo”, mencionó García.

Este biopolímero se puede mezclar con otros compuestos que no sean afines a líquidos para crear nuevos materiales que sí puedan absorber agua.

“En parte es ayudar a que la producción de mango que no se vende tenga una utilidad, y en algún momento que esta aplicación del desperdicio agroindustrial llegue a beneficiar incluso a los productores y que podamos usar ese desperdicio a tal escala que todos tengan un beneficio”.

La materia prima para la celulosa es obtenida de sembradíos del municipio de Amatitán, localizado en las cercanías del pueblo de Tequila.

Para el proyecto utiliza mango de las variedades Tommy Atkins y el denominado criollo; sin embargo, prefiere trabajar con la primera variedad debido a la alta cantidad de azúcar que contiene.

“Ahora vamos a empezar un proceso de pruebas de biocompatibilidad para la membrana de celulosa bacteriana. Queremos saber las condiciones in vivo en las que actúa, tenemos pruebas de que la membrana mezclada con otras matrices poliméricas aumenta la actividad celular en pruebas in vitro”.

El siguiente paso será desarrollar protocolos para que este biopolímero pueda aplicarse en humanos.

Compartir.