​Yucatán, oasis de esperanza para miles de mexicanos

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Por Marco Antonio Cortez Navarrete

Baluarte de Yucatán, no tengo la menor duda, es la seguridad pública y la paz social.

Yucatán, me queda claro, no es un estado perfecto, hay ilícitos y en varias ocasiones graves, sin embargo, comparado con otras entidades es un remanso de paz.

Entre la totalidad de temas analizados por expertos, sean estos económicos, sociales, sanitarios, etcétera, trasciende el relativo a la seguridad.

En una ciudad, estado o país inseguro, presa del crimen organizado, no hay paz, la productividad, en todos los sentidos, se inhibe, escasean las iniciativas, los proyecto, programa y todo aquello que esté relacionado con el crecimiento en beneficio para la sociedad.

La paz en Yucatán, estoy convencido de ello, ha generado, entre otras muchas cosas, que miles de familias de todos los rincones del país e incluso del extranjero decidan vivir en Yucatán.

Obviamente, al insertarse a los mercados laboras se aceleran e incrementan los procesos productivos y la infraestructura urbana, amén de las inversiones que podemos observar en empresas e industrias sin dejar de lado el turismo nacional e internacional que cada día se hace más presente en el territorio local.

Por lo anterior, opino, el gobierno que iniciará el 1 de octubre y que tendrá al frente al licenciado Mauricio Vila Dosal, debe tener claro –y creo así es, tomando en cuenta sus orígenes empresariales exitosos- que para aspirar a tener más de lo hecho y alcanzado la seguridad pública debe ser la punta de lanza de su administración.

Con seguridad en las calles y en los hogares yucatecos, podemos aspirar a mejores alternativas de desarrollo que impacte en la vida cotidiana de los habitantes de la capital yucateca, pilar y ejemplo de la región sur sureste, y desde luego entre los habitantes de las comunidades del interior del estado, muchos de los cuales han mejorado sus estándares de vida pero también una gran cantidad de ellos aún sufren de problemas labores y de ingreso que se reflejan en alimentación, salud, vivienda y educación, entre otros.

Solo recordar que, además del tema de la corrupción, que ha azotado como nunca al país en los últimos años, la inseguridad no se ha quedado atrás y ha dejado una estela de muerte y temor en millares de familias a lo largo y ancho del territorio nacional. Padres sin hijos, hijos sin padres, gente sin hermanos, primos, sobrinos, amigos, etc.

La paz social, la seguridad pública, para un servidor, es el tema esencial; esto ha generado –repito- que Yucatán sea hoy la esperanza para familias completas del centro, occidente y norte de la república. Yucatán debe y merece seguir siendo el lugar y la esperanza para todos aquellos que quieren un estado con paz, con tranquilidad y con la posibilidad de acceder a mejores niveles de vida en beneficio de las nuevas generaciones que, finalmente, son el futuro del país.

Hasta la próxima.

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